¿Qué tipo de disco es mejor en una solución de cloud hosting?

Uno de los elementos más importantes para ofrecer un buen servicio en la nube es el almacenamiento y, sin embargo, es a día de hoy un gran desconocido para el usuario final y uno de los grandes retos que afrontan los proveedores cloud.

Hasta hace poco, la capacidad de los discos en una solución de hosting no suponía ningún problema ya que era muy superior a la capacidad requerida por cualquier aplicación. En cuanto al rendimiento, tampoco planteaba demasiadas dudas: se instalaban discos SAS para tener un acceso rápido y discos SATA si la velocidad no era determinante. En cambio, de unos años para aquí los servidores físicos han dejado paso a los servidores en la nube, donde el disco ya no es dedicado ni está tan sólo conectado al propio servidor, sino que son discos virtuales configurados sobre un storage compartido.

EL ACCESO, CLAVE

¿Que ha ocurrido mientras tanto? Que año tras año ha aumentado la variedad de aplicaciones en la nube, llegando la capacidad de storage gestionado a cifras desorbitantes que ha llevado a la mayoría de proveedores cloud a gestionar miles de servidores virtuales con centenares de terabytes o petabytes. En un primer momento sólo se pensaba en términos de capacidad: tantos clientes, tantos GB por cliente, tantas bandejas de discos se añaden. Pero no es tan sencillo.

La realidad es que el ecosistema de aplicaciones ha evolucionado mucho en poco tiempo: aplicaciones web, e-commerce, ERP, SAP… Y para muchas de estas aplicaciones, un parámetro determinante para funcionar correctamente es el performance de acceso a disco. Es decir, cuantas IOPs son precisas, cómo es el flujo de datos (más lecturas o escrituras), qué tipo de escritura se realiza (secuencial o aleatoria), etc.

Entonces, ¿qué tipo de almacenamiento es mejor? Hay muchas tendencias implantándose en el mercado actualmente. La aparición de la tecnología de estado sólido o SSD (Solid State Drive), por ejemplo, sin discos mecánicos, es la gran baza de los proveedores de servicios para eliminar los problemas de IOPs y performance en sus plataformas.

A LA HORA DE LA VERDAD…

Sin embargo, gestionar plataformas cloud con un correcto nivel de servicio, que permita evolucionar tecnológicamente con un aumento constante de los datos que se gestionan, no es algo que se solucione agregando bandejas de discos, ya sean mecánicos (SAS o SATA) o SSD. Conocer el comportamiento de las diferentes aplicaciones se ha convertido en un elemento clave para abastecerlas de recursos correctamente.

Por eso, bajo mi punto de vista, cada vez es más importante dotarse de capas de abstracción que permitan gestionar esta tecnología y que a su vez proporcionen un servicio más sencillo para el cliente. Que el sistema sea flexible y que permita mover de forma automática las aplicaciones de un sistema a otro sin afectar al servicio ni al cliente, que no tiene por qué conocer la configuración que se realiza, pero sabe muy bien que si su aplicación va lenta, no produce, no vende, no posiciona en buscadores y, en definitiva, no sirve.

En el mercado hay infinidad de servicios con la etiqueta cloud de proveedores muy variopintos, desde los grandes Hyperscale Cloud americanos hasta pequeños integradores locales pasando por proveedores de hositng. Mi consejo es que antes de migrar a un cloud u otro realice pruebas de rendimiento y de servicio. En otras palabras, que lo pruebe.

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